Rasca un poquito, encuentras mi corazón

Rasca un poquito, encuentras mi corazón

¿Nunca se preguntaron por qué son como son? Yo lo convertí en mi búsqueda principal durante la infancia. Eso o realmente fui una introvertida incorregible, eso sí muy parlanchina (nótese lo que sería una de mis primeras contradicciones).

Nací sentimental y de corazón aguadito, con el tiempo aprendí que los sentimientos se podían desbordar si no se respiraba bien fuerte y hondo y se buscaba darles cauce, fin último, utilidad. ¡Qué bonito suena! ¿no? Pues no es fácil. Hoy con todo y la cara de mensa que aún cubre mi ser, entiendo a la sensibilidad extrema como la extraordinaria oportunidad de ser como soy sin filtros, sin límites. Como una paleta de colores que ha explotado sobre el lienzo sin más.

Con el tiempo también comprendí que producir tanto sentimiento podía provocar empatía o fastidio, justicia o el eludible silencio. Yo prefería decirlo todo, con esta perspicacia que a veces nos permiten los primeros años. Finalmente podías ser catalogado (y ha sido mi caso hasta la fecha) como una llorona sin remedio (nada de azul celeste) ¿Y saben qué? Hoy eso, me divierte.
(…)

Bonjour printemps!

Bonjour printemps!

Roces después de medianoche, cariño para una primavera sin una esquina rota.

A pesar de lo adictivo y melancólico que puede resultar el invierno (y más fuera de casa) la estación de las flores entró en nuestras vidas sin hacer distinciones ni reparos, y, aterra pensar en lo que vendrá, pero se sigue caminando, con mayor impulso.

Por cierto… ¿A dónde se van todos los suspiros de esta tarde?

Ma vie en rose

Ma vie en rose

A pesar de ser una persona de palabras, creo que una imagen puede decirlo todo, a través del uso correcto de la semiótica. Ésta define bien lo que me gusta, y lo que necesito para seguir escribiendo.
Foto: Richard Rutledge para Glamour, 1953.

Érase una vez…

Érase una vez...

Soy Sofía y éstas son las manos que escriben el mensaje que hoy lees. Me gusta que mis uñas sean rojas, definen mucho mi personalidad. O quizá sólo es costumbre arraigada. Disfruta lo que comparto, son los detallitos que voy encontrando en la vida.